lunes, noviembre 06, 2006

Micro-Macro-El Tingugi fue al teatro

Pues sí. Hacía como seis años que no iba a ver una obra de teatro en Madrid desde que fui a ver aquel monólogo de Jean-Louis Trintignant en La Abadía. (Digo en Madrid, porque el año pasado vi una obra de kabuki en Tokio, toma esa). La magnánima ocasión fue gracias a una invitación del siempre ultragentil MX para ver "The Andersen Project" de Robert Lepage y la verdad es que valió (mucho) la pena.

Llegamos con incertidumbre a La Vaguada (mi primera vez allí, por cierto), porque el día anterior se había suspendido la función a cuatro minutos del final por un trozo del techo que se había caído. Esta vez dijeron que no había peligro y se celebró.

Como completo desconocedor del teatro moderno, no puedo decir si la obra es realmente tan magistral como a mí me lo pareció, pero a tenor de los comentarios y del crítico de La Razón (http://www.larazon.es/noticias/noti_esp21386.htm) sí lo era.

Con una escenografía altamente sorprendente y efectiva, Lepage aprovecha el encargo institucional de hacer una obra sobre Andersen en el 200 aniversario de su nacimiento para reflexionar sobre los encargos institucionales de obras como esas por medio de un personaje central, un compositor de letras para canciones de rock quebequés, que llega a París invitado por la Ópera para elaborar el libreto de.... un homenaje a Andersen por encargo institucional.

Todos los personajes, casi a lo Peter Sellers, son intepretados por el propio Lepage, que se pasa dos horas haciendo delirantes monólogos que en realidad son diálogos imaginarios con otro personaje que no se ve. En un prodigio de imaginación escénica, con proyecciones al fondo y unos cuantos decorados móviles, hay momentos en que parece meterse dentro de una pantalla y moverse en ella, efecto al que también contribuye una tira con subtítulos en la parte baja del escenario, ya que los diálogos eran en inglés y francés.

Esta obra sobre Andersen apenas habla directamente de Andersen: sólo de modo alegórico, con un par de apariciones del escritor y referencias a sus cuentos "La sombra" y "La Dríada" (los momentos con esta última fábula, por cierto, son de una emoción indescriptible). El resto es, simplemente, el espíritu del autor danés flotando sobre los personajes en la perspectiva que quería retratar Lepage: la más oscura o polémica, para algunos, pero, en el fondo, la realmente humana y, para mí, un Andersen que, versionado por este autor, se parece mucho a Houellebecq.

Tanto el personaje quebequés como el encargado de la Ópera de París (además de un inmigrante marroquí graffitero que tiene presencias ocasionales) son encarnaciones contemporáneas de lo que fue Andersen cuando se fue a vivir a la capital francesa y vio su obra despreciada al lado de la de autores más tomados en serio, como Balzac o Victor Hugo. Son seres frustrados, con relaciones sentimentales disfuncionales, poco apego por los niños, que se sienten fuera de su mundo y se entregan a adicciones que les den algo más que no tienen y que no les queda nada más que esperar una amarga moraleja. Como bien dice Lepage en la parte final (la misma que fue amputada el sábado por un ladrillo que cayó del techo, menuda casualidad justiciera), los cuentos de Andersen siempre castigaban a quien persigue un sueño.

Entre los famosos avistados, Christina Rosenvinge, Ana Belén y Víctor Manuel y Nuria Espert (aunque esta última no contabiliza porque se le presuponía estar ahí: ya hizo "La Celestina" con Lepage). También estaba un vecino mío, ese del que dice Calros que tenía pinta de actor.

Por cierto: a la vuelta, en el metro, dos chicas y un chico que iban sentados a mi lado hablaban sobre la obra. Parecían de la profesión. Comentaban que otras obras de Lepage les habían emocionado más (ésta no mucho). En un momento del recorrido, y ya hablando de otras cosas, el chico les pregunta: "¿Cómo se llama ese tío que es político, cantautor y hacía 'Un país en la mochila'?", a la que ellas no supieron contestar porque... ¡no lo sabían! Vi al pibe tan desesperado, con el nombre en la punta de la lengua, que estuve a punto de entrometerme en su conversación y decir "Labordeta". Estuve realmente a punto pero supongo que me pareció descortés y atrevido. Luego seguí pensando, mientras continuaba mi ceremonia de desatención amable, que, quizás, ese joven con pinta de comediante, quizás tenía la aviesa intención de buscarle una rima a las damas, así que mi silencio se cubrió con una doble duda: ¿habría sido capaz de hacerle la rima a un desconocido?

Canción del día: "Micro macro" (Cohete)

Frase del día: "Somos a los demás grupos de rock lo que la Legión al resto de cuerpos del ejército" (Jorge Martínez, de Ilegales)

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

JA JA JA JA. Escribes de la oxtia ( cuando me entero de algo). Pero es que tu sentido del humor me tiene alucinado.
Hoy he escuchado por primera vez varios discos. Y casi nunca juzgo un disco tan pronto. Pero me ha dado unas sensaciones buenisimas el disco de Jarvis Cocker.Mañana lo escucharé mejor. ¿nos vemos en el concierto de Josh Rouse?.

11:57 p. m.  
Blogger David said...

Muchas gracias, muchas gracias. Me temo que no nos veremos en Josh Rouse: no me acreditan y se agotaron las entradas.
¿Wedding Present?
No he escuchado el de Jarvis todavía, pero a ese tío se le presupone calidad. Saludos.

12:59 a. m.  

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